Por ahora no miremos el rostro desfigurado del horizonte y flotemos en los susurros de nuestros dedos.
Hagamos de las noches un refugio visible, palpable e intoxicante.
quisiera que el miedo fluya justamente como aguas desbordadas y desemboquen en el infierno de cicatrices, sin poder detenerlas, ese lugar nunca visitaremos.
Importa mucho lo fraterno de lo cotidiano, si , las voces de la sabiduría, el consejo empatico... Pero no actuemos reacios, el momento eterno de paz y la ilusión de lo venidero, no dejemos.